Los telómeros… Tu reloj de arena.

Los tejidos presentes en nuestro organismo se regeneran constantemente y cada órgano de nuestro cuerpo tiene una reserva de células madres que juegan un papel clave en este maravilloso proceso de renovación celular; pero este proceso tiene un precio y es que en cada división celular, los cromosomas pierden algo de ADN en sus extremos, o sea, disminuye el tamaño de los telómeros.

Y te preguntarás, ¿qué son los telómeros? Son una secuencia de ADN que se encuentran en los extremos de nuestros cromosomas. Ellos protegen la integridad genética que porta tu cromosoma, pero se acortan o “gastan” en cada división celular.  Son como nuestros relojes celulares, pues disminuyen con la edad. Cuanto más largos, más fuerte es la persona biológicamente, y cuanto más cortos sean, más corta será tu vida.

Sucede que cuando la longitud de los telómeros se acorta por debajo de cierto umbral, la célula no puede replicarse más y muere o se vuelve “vieja”, interfiriendo así con el correcto funcionamiento del órgano al que pertenece, es por ello que se plantea que los telómeros  son un biomarcador de envejecimiento.

Resumiendo todo lo anterior, la longitud de los telómeros es un marcador del paso del tiempo por tu organismo, existiendo una relación directa entre la edad y la longitud de los mismos y, por ende, entre la longitud de estos y las enfermedades. El acortamiento de ellos es una consecuencia del daño acumulado con los años: acortarlos acelera la enfermedad,  mientras que alargarlos permite vivir más y postergar enfermedades.

¿Cómo mantener la juventud biológica de las células?

La enzima llamada Telomeraza es la encargada de regenerar, en cierta medida, la longitud de los telómeros, retrasando el reloj celular y permitiendo divisiones celulares adicionales a lo largo de tu vida. Las células madres son las guardianas de casi toda la Telomeraza, que con el tiempo disminuye su producción, incrementándose la velocidad del deterioro celular; pero atención, porque  podemos mejorar esta condición. La clave está en tus hábitos de vida. Afortunadamente podemos prevenir su acortamiento con un estilo de vida más saludable.

Estudios han demostrado que un estilo de vida sana y una alimentación adecuada contribuye a retrasar este acortamiento y, por ende, a lograr una vida más sana y longeva.

Numerosas investigaciones demuestran que gozar de una vida social saludable, meditar, el ayuno intermitente, la práctica regular de actividad física,  y muy importante, una alimentación adecuada y balanceada con restricción calórica (frutas, verduras, alimentos poco procesados, alimentos que aporten vitaminas y minerales como A, C, B, Zinc, Selenio, Magnesio) contribuye a  incrementar la Telomeraza y por lo tanto a alargar nuestros telómeros.

Todo lo contrario del efecto que en el organismo producen los azúcares, bebidas azucaradas, carnes procesadas,  los lácteos pasteurizados, los cereales refinados y conductas poco saludables como el   aislamiento, la depresión, la vida sedentaria, el estrés continuo, el  fumar, la  falta de sueño, la contaminación, entre otros.

Así que, una vez más puedes comprobar que cuando se habla de mantener un estilo de vida sana no es puro eslogan, sino que cada acción o decisión mal tomada respecto a tu salud física y mental traerá al final serias repercusiones para tu organismo. Tenemos que cuidarnos y hacer todo lo necesario para  disfrutar de una vida longeva y de calidad.

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